Hace poco más de un mes que Blizzard anunció oficialmente la fecha de salida de la ansiada expansión para World of Warcraft, “The Wrath of the Lich King” y ya han empezado de nuevo los éxodos masivos de jugadores de otros juegos, al igual que ocurrió con “The Burning Crusade“, la expansión anterior.
Hasta en Warhammer Online, el único MMORPG que hasta ahora había conseguido plantarle cara a los 11 millones de jugadores suscritos al gigante de Blizzard ha visto descender la población desde en la página oficial de WoW se informaba a los jugadores de la inminente llegada de un parche pre-expansión con un alud de contenidos nuevos, incluída la revisión de talentos de personaje.
Evidentemente, los que más han notado la llegada de este aluvión de jugadores han sido los que ya se encontraban jugando en los principales servidores de WoW: colas para entrar al juego de más de 400 personas, índices de latencia como nunca se habían visto hasta ahora y una media de tiempo de respuesta por parte de los GM (Game Masters) de 40 minutos.
Todo esto es completamente normal.
Después de un año en el que no miles, millones de jugadores han alcanzado el nivel máximo permitido con sus personajes y llevan meses explorando las mismas mazmorras y matando a los mismo ‘bosses’ para conseguir equipo nuevo con el que enfrentarse a esos mismos bosses por falta de contenido, éstos acaban frustrados y terminan por, o bien comenzar personajes nuevos desde cero o cambiarse a alguna de las pocas alternativas que ofrece el mercado.
De pronto Blizzard anuncia una expansión que contendrá:
- Una clase nueva: El Caballero de la Muerte.
- Una nueva profesión: Inscripción (de conjuros en objetos).
- Un continente nuevo al norte de los dos actuales totalmente inexplorado.
- Elevar el nivel máximo 10 niveles sobre el actual. Ahora podemos subir el nivel de todos nuestros personajes hasta nivel 80.
Pensad que la cantidad de experiencia necesaria para subir de nivel es una cantidad exponencial, de modo que si subir un personaje de nivel 60 a 70 podía costar semanas a un ritmo normal, imaginad subir de 70 a 80. - Nuevas instancias o mazmorras, con nuevos monstruos, nuevos bosses y nuevo equipo.
- La posibilidad de poder cambiar detalles estéticos del personaje que hasta ahora eran inalterables, como el color del pelo, peinado, etc…
- Y como dicen ellos: mucho, mucho más….
Para que os hagáis una idea de la repercusión que tiene entre el fandom la llegada de esta expansión: hoy Blizzard ha publicado una nota de prensa con la lista de tiendas en las que se abrirán las puertas para la venta de la expansión a las 00:00 horas. Vamos, que la noche antes del día D, a las 12 de la noche el FNAC (por poner un ejemplo que ya se dió el año pasado) se va a llenar de una marabunta de jugadores ansiosos por hacerse con una copia de la expansión para correr a casa a instalarla y ser de los primeros en pisar Northrend, el nuevo continente.Hace dos años, con la llegada de la primera expansión para el juego, “The Burning Crusade”, hasta el segundo día fue practicamente imposible logarse en los servidores. Todos, absolutamente todos estaba saturados.
Imaginaos a los pobres de mantenimiento a las 2 de la mañana como locos echando madera en las calderas para que las máquinas soportaran la lluvia de peticiones y tanto las líneas de atención al cliente como la lista de peticiones a los GM ingame, prácticamente al rojo vivo. La situación y la jugabilidad tardó en estabilizarse cerca de 20 días, y como decía el híbrido cylon del episodio ‘Razor‘ de Battlestar Galactica:
- This has all happened before and will happen again. And again. And again. And again….
– Todo esto ya ha sucedido y volverá a pasar otra vez. Y otra. Y otra. Y otra…
Uno, que ya está curado en salud desde la expansión anterior, prefiere esperar a después de navidad, cuando la situación esté normalizada e incluso el precio haya bajado con las rebajas de enero. Entonces y sólo entonces, sacaré a uno de mis dos personajes del letargo en el que se encuentran ahora para unirme a la expedición a Northrend y explorar ese continente sumido en las gélidas tinieblas que ha propagado el rey exánime por sus tierras.
Y mientras llega esa fecha, he decidido reactivar mi vieja cuenta de Everquest II, el único juego en el que puedo pasármelo bien soleando, lo que en la jerga común a las redes sociales creadas en estos juegos viene a querer decir jugar solo, vamos.
Por el momento estoy acabando las quests que tengo a medias en el quest log y subiendo de nivel. Tengo un asesino de nivel 32 (que me encanta), de modo que aún me quedan muuuuuchas horas de juego para poder empezar a plantearme ni tan siquiera el hecho de ingresar en un clan. Dado que el personaje lo tengo alojado en Splitpaw, un servidor británico, y la mayor parte de la comunidad española o hispano-parlante se encuentra en Crushbone, un servidor americano, me voy a limitar a eso, jugar a mi ritmo, subir de nivel y si se tercia, plantearme una migración al servidor yanqui.
Aqui os dejo algunos datos y unos screenshots, por si os dejáis caer por Norrath. :)
















Aysss… cuantos como yo nos vemos atrapados en multiversos online a falta de que tu tiempo y amigos coincidan contigo y/o viceversa para disfrutar de lo que realmente nos gusta.
Bueno Sr. Robotto, me alegro de tus andanzas por el EQ2, y siento no poder acompañarte ( por ahora :P), mientras tanto confieso mi vuelta por Azeroth, pero esta vez en un servidor “low” y formando parte de los “malos”.
Vamos que lo de 400 de cola … te has quedado cortito … 1000 hace 2 dias …
Sin mas te mando un ciberabrazo a ti, a tu complemento y a tu prole.
Entonces le agradeceré eternamente si me facilita el nombre del servidor y gustoso, dejaré de lado el bosque de Nektulos para aventurarme eventualmente por el viejo continente y hacerles una visita a sus malignidades.
P.D: Creo que el noble Nymeros, mi personaje principal en World of Warcraft, está condenado a unirse a las ominosas huestes de Arthas…