Equinox

Aún hoy, después de 25 años, me sigue fascinando la portada de Equinox, con aquella evocadora imagen de una perdida y solitaria estación espacial rodeada de cráteres en un lejano planeta. Una escena tranquila, en absoluto silencio y al mismo tiempo inquietante ante quien sabe que misterios se esconderían tras las puertas de aquellas instalaciones.

En el caso de Equinox, escondían uno de los juegos que más horas me tuvieron frente al monitor de mi viejo CPC 464 y de los pocos que, a día de hoy, aún no he conseguido terminar.

equinox cover » Equinox

Desarrollado en 1986 por Mikro-Gen, Equinox no destacó precisamente por la originalidad de su planteamiento. El juego estaba basado en la búsqueda de objetos en el interior de un recinto para su posterior uso en otra zona más alejada, mientras esquivamos oleadas de enemigos con el fin de resolver el puzzle de cada nivel. Es por esto que durante mucho tiempo se le consideró como un plagio futurista de Sorcery, otro de mis juegos preferidos y que compartía el mismo esquema de juego con Equinox. Sin embargo, si vamos un poco más allá de los conceptos básicos en los que están basados ambos títulos, comprobaremos que existen enormes diferencias que hacen de cada uno de ellos una verdadera joya en su género.

“En las interminables profundidades del espacio, el asteroide SURY-ANI 7 flota majestuosamente en su órbita.

Los cráteres de la superficie ocultan el peligro que yace bajo ellos, un peligro del que la raza humana, en su intento de colonizar el cosmos, y su dejadez, son los únicos culpables.
Bidones con deshechos de material radioactivo fueron abandonados por el hombre en SURY-ANI 7. Con el paso de los años y debido a un mal almacenaje, el material radioactivo está a punto de alcanzar su masa crítica y originar una explosión que ponga en peligro todo el equilibrio del cosmos.

En SURY-ANI 7 todo parece tranquilo, pero tú, el droide dejado al cuidado del asteroide, sabes el gran peligro que acecha en su interior…, y eres el único que puede evitarlo.”

Con esta agorera introducción da comienzo nuestra aventura, en la que controlaremos a un pequeño androide encargado de hacer el trabajo sucio. Nuestro cometido será el de localizar todos los objetos susceptibles de de contener material radioactivo y llevarlos hasta la zona de almacenaje en una contrareloj antes de que se nos agote la energía para nuestros lasers, el combustible para mantenernos en el aire o los isotopos alcancen la masa critica. Y por supuesto, una aventura en el espacio no sería tal sin las típicas moscas cojoneras en forma de alienígenas hiperactivos que no cesarán de incordiarnos durante nuestro periplo por la estación.

1 » Equinox

Gráficamente, Equinox no es nada espectacular, la verdad. Prácticamente todos los niveles están diseñados con gráficos de bloques bastante bastos y poco detallados que, en conjunto, intentan imitar el escenario del típico complejo minero. Por suerte, la falta de detalle en el diseño ha sido suplida con herramientas y maquinaria repartidos aquí y allá con la intención de recrear una ambientación convincente y una buena elección de la paleta de color para dar el toque futurista.

El aspecto del sonido tampoco destaca por su variedad. Salvo el sonido de los propulsores del androide cuando asciende y el chupinazo del disparo, solamente tendremos algo de audio cuando entramos en contacto con los enemigos (un conseguido efecto de rasca-rasca que pone bastante nervioso) o cuando interactuamos con un objeto. La música, salvo en la pantalla del menú, es inexistente durante la totalidad del juego.

2 » Equinox

Lo mejor del juego son los puzzles. En cada uno de los niveles encontraremos una serie de objetos con los que deberemos interactuar para conseguir acceder a áreas escondidas o bloqueadas. Combinándo estos objetos con las máquinas que encontraremos durante nuestra búsqueda por una laberíntica disposición de pantallas, podremos mantener los contenedores radioactivos a buen recaudo y pasar al siguiente nivel. Y si ya de por sí la tarea es complicada, nuestro androide tendrá una reserva limitada de combustible con el que poder propulsarse verticalmente, así como una fuente de energía limitada para pder disparar a los aliens que no dejarán de agobiar.
Repartidos por las pantallas de cada nivel, encontraremos combustible o energía con los que reponer nuestras reservas, pero éstos están contados y habrá que utilizarlos sabiamente. Una mala decisión de cuando coger combustible o canjearlo por otro objeto significará sacrificar el camino a alguna pantalla y nuestro posterior bloqueo. Además, los aliens no pararán de reaparecer al poco de matarlos, de modo que lo mejor es esquivarlos, darse toda la prisa posible e intentar ahorrar recursos mientras seguimos un itinerario muy concreto en cada nivel para poder aprovechar los elementos que encontraremos de manera secuencial.

En resumen, un juego técnicamente no muy brillante pero muy original y con un factor de adicción de 11 sobre 10.

Desarrolladora: Mikro-Gen
Plataformas: ZX Spectrum, Commodore 64, Amstrad CPC
Fecha de publicación: 1986
Género: Acción
Modo: Un jugador
Medio/distribución: Cassette

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