Versión americana de 1977
[robotto]JUcktiQxC9Q[/robotto]
Versión japonesa de 1978
[robotto]mGxde2a2_iQ[/robotto]
(Ojito con el Mecha que los japoneses se sacan de la manga. Mucho ojito)
A veces a uno le dan ataques de nostalgia histérica y corre visa en mano a los brazos de eBay o de Todo colección en busca de algún brebaje con el que calmar ese ataque espontáneo de morriña infantil. Por desgracia, una vez el talismán adquirido llega a nuestras manos y hemos destrozado literalemente el custodio de cartón que lo envuelve, el recuerdo que mantenemos guardado en la memoria queda aplastado por una baratija de plástico de color que dista mucho de aquel juguete que nuestra mente asocia con un momento mejor en nuestra vida. Es una pena, pero es así.
Pese a todo, aquellos que (como yo) son adictos a lo inútil, seguimos buscando esos pequeños fetiches que nos rondan, silenciosos, como fantasmas del pasado y que esperan el momento idóneo para irrumpir de nuevo con un ¡Oye, tú!, ¿me recuerdas?….. siiiiii……..Me necesitasssssss!!!
La pasión obsesiva por todo lo que rodea al mundo de los robots ha llevado a Nicholas y a Angela, una pareja de Kansas City, a reciclar y desarmar todo tipo de viejos aparatos eléctricos y útiles mecánicos con el fin de ensambar pequeños robots a partir de las piezas aprovechables y ponerlos a la venta desde su página web: Nerdbots.

Hay que reconocer que la estética ‘rusty‘ y setentera de los pequeños droides es magnífica y pese a que el precio de cada pieza resulte un tanto elevado, el hecho de que sean piezas únicas y la gran belleza de cada una de ellas las hacen dignas de un puesto de honor en la colección de todo amante de este tipo de máquinas.



Soy un amante del papercraft, lo confieso.
Desde que descubrí el mundo de los recortables, en muchas de mis tardes dedicadas al modelismo, el plástico y el plomo han pasado ha ser relegados por la cartulina, las tijeras y el pegamento de barra, mucho más baratos y de toxicidad inversamente proporcional, lo cual los convierte en perfectos compañeros para iniciar en el hobby a los más pequeños de la casa. Mi hijo solo tiene nueve meses, pero todo se andará.
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