Desde hace cosa de dos meses, hemos instaurado en la oficina lo que llamamos “los jueves cardiosaludables“. Básicamente se trata de darle descanso a la cocina y dejar en casa el aburrido tupperware de cada día para comprobar empíricamente si es cierto eso de que un triple Whoper es el equivalente a tres veces el placer obtenido por un Whoper normal, entre otras tantas ofertas gastronómicas igualmente tentadoras.
La cuestión es que cada vez que volvemos a la oficina tras tamaña orgía 100% vacuno, el sentimiento de culpa acaba por aparecer tras verse uno al borde del colapso por una sobredosis de serotonina. Y esa culpa, cuando uno está entradito en carnes, o fortote, o ancho de huesos, o de buen año….. acaba por hacerle a uno plantearse empezar una dieta, hacer algo de deporte y sustituir las grasas por ensaladas.
Hoy es jueves. Jueves cardiosaludable.
Y tras volver de la bacanal tender-crispy me encuentro con esto:
Decididamente no me pongo a dieta.
Después de esto me meto a vegetariano.
Visto en The Lair of the Evil DM













Últimos comentarios